miércoles, 19 de julio de 2017

Un pequeño grano

La verdad es que he pasado un tiempo de mucho estrés y agobiado, llevo más de año y medio en una asociación intentando salvar a gatitos callejeros, y la mirada de sus ojos con esa tristeza (si es que los pueden abrir debido a infecciones) se me clavan en el alma, y tanta necesidad a veces me ha hecho desesperar, unido a más problemas y también al encontrarme bastante solo, pues lo agrava aún más. Es una frustración enorme saber que si me doy media vuelta, esos seres vivos no tienen a nadie, nadie les ayudará y su única suerte segura, es una muerte agónica; y sufro al sentir cómo no soy capaz de solucionar por ejemplo este problema y que cada vez se hace más grande, que las administraciones no ayudan, ni la policía, ni nadie… una carga tan grande que es totalmente imposible solucionar en soledad. Y esta realidad puede llegar a destruirte por completo, llegar a enfermar por esto… ya no te digo nada, si hablamos de las personas abandonadas y maltratadas.

Todos los días millones de vidas desaparecen injustamente de la tierra en las peores condiciones, vidas que nunca volverán, al igual que en un cielo estrellado, cada parpadeo de una de estas, significa su muerte, incontables, y todo por culpa del hombre, que no pone remedio, que no cambia, tú y tú… algo demasiado horrible como para describir.

Me gustaría que todos nos implicáramos, que la solución fuera rápida, pero no es así, el ser humano no funciona así, los cambios se producen poco a poco, gradualmente y de manera generacional, aunque eso reviente vidas por doquier.

Por tanto, una vez entendida esta lección, sabiendo que una sola persona o varias de ellas no van a transformar el mundo de repente, tan solo queda despojarse de esa impotencia y ese odio hacia nuestra especie, para entender dos cosas, la primera que con ese pensamiento es imposible vivir pues te consume en pocos años, y la segunda, que cada uno debe aportar su grano de arena, sin tener que hacerse responsable de una playa entera. Aunque suene duro, es llegar a tener la suficiente sangre fría, como para ayudar, sin dejarte la salud en ello; la verdad es que no me gusta decir esto, pues en mi cabeza siento el martilleo del sufrimiento que he visto con mis propios ojos, y que te aseguro que es tremendo, inenarrable.

Pero hay también que tener la suficiente humildad, resignación, conformidad o llámalo como quieras, para entender que cada uno hacemos un poco y la suma de estos hechos, son el resultado de cambios beneficiosos para todos o no. Por eso hoy, un poco más relajado (pero mentalmente luchando todavía contra esta indignación por el egoísmo existente), he tomado la determinación de proseguir con mi cambio personal, podré ayudar a ciertas personas o animales, quizás otros se fijen en mí y empiecen a tomar otra dirección en sus vidas. Sobre todo ayudar a los jóvenes, a dar ese pequeño salto de mejora, que se quedará impregnado en la siguiente generación, para que otros sigan este sendero y dentro de muchos, muchos años (por suerte y por desgracia), todo haya cambiado.

También es verdad que en el país que vivo, España, queda un largo camino por recorrer, pues la mentalidad del español es mala, saqueadora, parásita… trabajamos mucho, pero luego hay tanta corrupción a todos los niveles, que es imposible avanzar hacia un cambio de una manera efectiva, que dista mucho de las sociedades de países como Holanda, Finlandia, Dinamarca, Irlanda, etc., que aunque no es la población perfecta, nos llevan bastantes generaciones en avances sociales, educación e integridad.

Países que han entendido que grano a grano, que todos personalmente, formamos una comunidad de individuos que son efectivos, más humanos, creando lugares mucho más justos para todos los seres vivos.

Sé que es preferible haber nacido en mi país, que en Corea del Norte lógicamente, pero eso no llega a consolarme del todo, porque saber y no hacer por egoísmo, es peor que ignorar o no poder actuar en libertad. En todo caso, hablando de mi experiencia, una vez que he recibido tortas por todos lados, decepciones, traiciones, discusiones, abandonos y otras penurias a causa de intentar ayudar a los demás, mi mente ha hecho un clic, y aunque no voy a parar en mi insistente lucha de mostrarle al mundo de la necesidad de pasar página, bien desde mi blog o bien, con mi trato a los más cercanos. Ya no voy a permitir que la tristeza inunde de esta manera mi vida, pues ni es bueno, ni justo; por eso, aunque anclado en el mismo sitio, sigo evolucionando e intentaré hacer de mi vida algo mucho más alegre, en este planeta lleno de tristezas, y no dejaré de denunciar la iniquidad; nunca perderé en mi corazón, lo más grande que cada uno posee, la dignidad y la alegría de saber, que cada día haré lo que pueda, sin traspasar la línea del sufrimiento inútil, para que este mundo sea el mejor lugar, de todo el universo.

He comprendido que una vez que he puesto mi grano, a veces lo mejor es apartarse para dejar que otros pongan también el suyo, y así no estorbar. Porque ese grano que aporto contiene toda la energía del cosmos… la energía más potente que existe, una brizna de amor que busca a la persona que quiera acogerlo, brotar y renovarse por dentro… para seguir expandiéndose a cada corazón, donde volverá a cambiar y a ser una versión mejorada de la que yo coloqué, para que se pueda seguir avanzando, hasta que nuestra especie deje de ser tan cruel y purifiquemos tanto dolor innecesario.

4 comentarios:

  1. Al igual que tú y muchas personas más en diferentes países seguimos aportando un grano de arena y seguro que siempre alguien más se suma. Feliz día y gracias por compartir.

    ResponderEliminar
  2. Somos muchos los que queremos un futuro diferentes para esos animalitos, cada uno hace lo que puede, como pude y hasta donde puede, salvar aunque sea uno ya es algo yo por mi parte no descansare hasta lograr que en mi pais haya leyes que garanticen la protección de los animales. Saludos recibe un gran abrazo!

    ResponderEliminar