miércoles, 18 de enero de 2017

Hasta que no te toca

Cuántas veces has escuchado la frase “… no me di cuenta de este problema hasta que no me tocó vivirlo y sufrirlo, desde entonces me ha hecho valorar ciertas cosas que antes no apreciaba…”, o “… es que no es lo mismo verlo de fuera, a cuando te toca a ti…”, yo por lo menos bastantes veces.

El ser humano es así de cortito, por desgracia, aun sabiendo la realidad de la vida e incluso viéndola de cerca todos los días, sigue con esa venda que no quiere quitarse de los ojos, por miedo, por puro egoísmo y pasotismo.

Por ejemplo, tú sabes que fumar provoca cáncer, hay muchísima información al respecto, los casos son numerosos y más que claros, sin embargo, sigues fumando con alegría, - de algo hay que morir - dices, ¿verdad?; y así continuas, hasta que llega la fatalidad, entonces al darte la noticia, la cara se te pone blanca, como si de verdad te cogiera por sorpresa y dejas rápido de fumar, intentando revertir toda la estupidez de años atrás. Lo he visto más de una vez, y terminan diciendo - ojalá no lo hubiera hecho, pensé que no me iba a tocar a mí… -, ¡pero qué necio eres!, mira que lo sabías, ahora solo te queda sufrir las consecuencias a ti y a tus familiares.

Muchos que desprecian a los pobres y a las personas que viven en la calle, juzgando sus vidas sin conocerlas, poniéndoles caras de asco y sentenciándolas a una existencia sin salida. Pero mira por donde, resulta que la vida empieza a dar vueltas, y te toca a ti, pierdes el trabajo… la casa… los hijos no te hablan… y acabas en la calle entre caras del mismo desprecio, con la que tú lo hacías. - ¿Pero cómo he llegado a esto?, pero si soy buena persona… -, quizás iguales que aquellos a los que tú condenabas. 

También en situaciones de enfermedad, como las denominadas raras, que escuchas por la tele y no le echas mucha cuenta, hasta que un día la casualidad te visita, te la diagnostican o te nace un hijo con una de ellas… entonces ahora si te interesas, empiezas a quejarte de que ninguna institución investigue para descubrir una cura… ahora sí, ¿no?, porque te ha tocado, tu visión de ese problema ha cambiado tu forma de pensar y empiezas a buscar soluciones.

O por ejemplo, lo mal que hablas de los “maricones”, hasta que una hija o un hijo tuyo te dice que es gay o lesbiana, ¡aaah!, todo es diferente ahora ¿verdad?, porque te toca lo que más quieres. Ahora tu hijo ya no es un “maricón”, ahora es homosexual. A partir de este momento, empiezas a comprender este tema, quizás llegas a la conclusión de que es algo normal y ya cierras la boquita desde entonces, ¿cierto?, ¿o ni siquiera llegas ni a eso?.

Esto son cuatro ejemplos, de los infinitos casos que se dan en nuestra sociedad a diario, y que muestran cómo la mayoría de las personas, solo se preocupan de lo que les ocurre. La realidad más alejada, de la que nunca te has preocupado, resulta que es en estos momentos, tu compañera más cercana.

Y entre egoísmos e intransigencias de todo tipo, nos movemos por este mundo, con una consecuencia directa, el sufrimiento de millones de personas y todo tipo de seres vivos. Personas que no han tenido la suerte de nacer en una familia que los cuidara, que han venido al mundo en un lugar de represión y guerras, personas enfermas sin poder tener asistencia sanitaria, perseguidos por su religión, sin la posibilidad de un trabajo o de una casa, sin ningún amigo, sin nada que llevarse a la boca, o discriminados por pensar o ser sencillamente “diferentes”…

Por eso es muy importante que siempre tengas presente todo esto que te digo, para que empieces a interesarte por la vida de los demás, por sus alegrías y sus sufrimientos, ya que entre otras cosas, pueden ser los tuyos el día de mañana. Si todos pusiéramos un poco de nuestra parte, si las personas fueran más empáticas con todos, familiares y desconocidos, casi la totalidad de los problemas que hay actualmente desaparecerían, o por lo menos, no llegarían a los extremos que tenemos hoy.

No esperes hasta que te toque, anticípate, y ayuda al que le ha tocado, para cambiar su vida y hacer un mundo más justo y equilibrado, para que en un futuro no te toque a ti, y si lo hace, alguien te ayude inmediatamente.

¿Qué te crees que es la vida?, no pienses que algo no puede pasarte a ti, no te sientas superior a los demás, debes comprender que no eres nada, eres algo insignificante, una hormiga que el destino puede pisotear en cualquier momento, en un segundo tu vida puede cambiar para siempre. Pero también, entiende que a su vez, eres único en tu especie y por eso eres necesario, todos somos importantes. En este contexto si merece la pena vivir, en donde todos cuidamos de todo, esa es nuestra gran misión en esta vida, y la segunda, no menos importante, es cuidar nuestro planeta, pues te aseguro que es el bien más preciado que tienes, como proteger a sus seres vivos, respetar y defenderlos ante todo.

Como siempre digo esta generalidad comienza, en tu individualidad, lo que significa que comprendido esto, puedes empezar tú a cambiar el mundo que te rodea con pequeños actos, que con el tiempo se harán más grandes… esto es así y lo tengo comprobado.

Tan solo hay que echarle ganas, salir de la comodidad y revelarse ante lo que haga falta, con tal de equilibrar y defender al más débil, de una manera ética y responsable. No tengas miedo, denuncia y exige un cambio para las barbaridades que se cometen, que no se salgan con la suya.

Ya sabes, no te busques problemas añadidos, no seas un pasota con la sociedad donde te ha tocado vivir, actúa y llama a otros a unirse a ti, adelántate a los sufrimientos, a los tuyos y a los de los demás… no sea que cuando te vuelvas de espaldas por haber sido un egoísta, te encuentres ahora que te persigue a ti también, la desgracia del vecino… mira que cerca está… ahora te tocó a ti… 


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