domingo, 4 de diciembre de 2016

¿En qué te he fallado?

Pienso… medito… y no puedo llegar a comprender mi niñ@, ¿en qué te he fallado?. Siempre he estado ahí para ti, solo he mirado por tus ojos, ni un solo día he dejado de vigilarte para poder protegerte, para que no te faltara de nada.

Te he dado todo lo que tengo amor mío, nunca me he reservado nada, mi pensamiento siempre ha sido puro y aunque me has traicionado tantas veces, yo he seguido ahí, a tu lado, para servirte.

Te quiero con locura, y deseo que tú hagas lo mismo, sin embargo ¿por qué conspiras contra mí?...

Lo primero que hiciste al nacer, fue ver la luz, yo fui quién con gran alegría te la obsequié, para que vieras la cantidad de cosas maravillosas que hay a tu alrededor; y sin embargo tú…

Lo siguiente fue llenar tus pulmones de aire para que pudieras respirar, también eso fue cosa mía, mi cielo, un regalo de mi parte, para que pudieras oler tantos aromas; pero tú en cambio…

Te concedí una gran familia, unos padres y hermanos que te dieron mucho amor, y el mío, te llegaba a través de ellos, ¡cuánto te amaba mi pequeñ@!; ni siquiera por eso…

Creciste fuerte y san@, porque yo te alimenté, con toda clase de especies vegetales y animales, que puse ante ti; seguías sin acordarte de mí…

Siendo adulto, con todo mi amor, te regalé la capacidad de razonar y obtener sabiduría; pero solo tomaste lo que te interesó…

También te obsequié con una pareja, y con dos hijos; creí que entonces, vida mía, empezarías a apreciarme realmente… tampoco…

¿No te he dado tantas cosas buenas?, entonces dime, ¿en qué te he fallado?...

A estas alturas ¿aún no sabes quién soy?, quizás debería quitarte todo lo que tienes, porque es gracias a mí. Me he llevado toda la vida, por amor hacia ti dándote dones, y ni siquiera has tenido un gesto de cariño conmigo, ¿por qué eres así?...

Te di el aire para respirar, para vivir, y tú lo estás contaminado cada día. Te doné el agua, mi elemento más preciado para tu supervivencia, pero cada día la desaprovechas y la envenenas. Al igual que el alimento, todos los animales y plantas a tu disposición, pero ni siquiera los tratas con respeto, los abandonas y los matas de una manera impropia de ti. 

Te he dado estas cosas y tú… y tú me estás ahogando cada día un poco más.

Te otorgué toda mi tierra, la capacidad de volar incluso y navegar por los mares, pero tú, lo has manchado todo, lo estás destrozando cada vez más rápido… dime ¿en qué te he fallado?, no lo puedo entender, vida.

Y en mi mayor devoción por ti, te regalé el secreto más grande que tengo, recogido del mismo centro del universo, el amor; tenía miedo pues con él podías llegar a herirme de verdad; y tú lo has usado a conveniencia tuya y nunca has tenido compasión de nadie, por eso dentro mí claman voces de necesidad... ya no puedo seguir escuchándolas más, duelen demasiado. Gritos de hambre, por enfermedad, muerte, violencia… ¡son tus hermanos!, ¿qué has hecho?, no has sabido compartir todo lo que te di; no quisiste usar la caridad, la piedad y la misericordia que emanan, del amor que tanto te regalé.

Te di el saber y la inteligencia, te dejé explorar la inmensidad del cosmos y te obsequié con tantas noches estrelladas, esperando tu respuesta... pero decidiste aprovecharte de mí por completo hasta destruirme, y ahora sé que lo conseguirás del todo. Mi naturaleza es quererte, como una madre quiere a su hijo y antes de que me extermines, mi amor, te pregunto por última vez... ¿en qué te he fallado para que me trates así?...

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