miércoles, 3 de agosto de 2016

Claro oscuros de luna

Me encanta en las noches de verano, asomarme a la terraza y que me roce la brisa en la cara, mientras diviso en el horizonte las salinas de mi ciudad, en ellas cuando hay luna llena, se refleja toda su luz y parecen piscinas llenas de destellos plateados. Todo en calma, todo tranquilo, la gente está en sus casas descansando, y parece que la naturaleza también se relaja de nuestra frenética actividad. Son momentos para meditar, únicos, en donde al mirar al cielo todo recupera su sentido, donde estoy yo y arriba el cosmos; como la vista es tan amplia, al mirar hacia el cielo inmenso, me da como una sensación de vértigo y pienso, - menos mal que no puedo caerme hacia arriba -.

Hace poco, subí a la terraza, había una hermosa luna llena, pero también grandes nubes que la tapaban una y otra vez, pasaban rápido, y ahogaban su luz sin parar. De vez en cuando, se producía un claro, y dejaban respirar a la luna, con su gran haz de luz, y sentía tranquilidad al verla otra vez allí, pero al poco tiempo, volvían nubes negras a taparla, así estuvo toda la noche.

Y esto me hacia pensar que la vida es como aquella escena que estaba contemplando, hay veces, días, llámalo etapas, en donde la existencia en este mundo, es como un claro de luna. Parece que todo va con cierto orden, todo respira aparente serenidad y hay tanta luz, en tu vida, que ves claramente lo que pasa por ella, en cada momento; instantes, que a veces, podrían parecer eternos, si no fuera porque luego llegan las nubes negras, tapando toda la alegría, y de repente no ves nada, cuesta entender hasta las cosas más simples y cotidianas.

Da miedo poder quedarse a oscuras, solo, y no poder ver nada; hay momentos en la vida, en los que todo es una gran confusión, no eres capaz de hilar y darle sentido a tu existencia. Y la vida se torna de color gris, sin nada de claridad, no puedes orientarte, pues no ves ni la luna, ni siquiera alguna estrella, solo una densa nube negra.


Venimos a este mundo con la mente en blanco, y por mucha información que captemos del medio, no llegamos a entender su significado, es algo que está por encima de nuestro conocimiento, no hay nadie en este mundo que pueda darnos la ansiada respuesta. Una cuestión, que se agudiza más, cuando andas entre caminos llenos de nubes negras, porque cuando la claridad de la luna asoma, te conformas con ese sentimiento de estar bien y de tener más personas a tu lado.

Si fuéramos capaces de sacar buenos aprendizajes de estos momentos, seguro que nos iría mucho mejor, pero la gran mayoría de las personas se parecen demasiado a Homer Simpson, vivir para olvidar y luego volver a repetir, para volver a caer...

Por eso me gusta observar en la noche, porque, ¿quién observa la luna por la noche?, ¿o por el día, quién siente con agrado el calor de sol o la brisa en la cara?, ¿quién tiene tiempo para esto?; tenemos infinidad de máquinas para hacernos la vida más fácil y ahorrar tiempo, sin embargo, es al revés disponemos cada vez de menos momentos libres. Hemos perdido la capacidad que tenían nuestros antepasados, de observar y apreciar estos eventos; los únicos eventos a los que echamos cuenta son los del Facebook, es como si todo lo que nos rodea, debe de estar, y siempre estará, como algo que nos hemos ganando por derecho propio, ¡hasta a veces, nosotros, pensamos que rondaremos las mismas calles para siempre!.

La humanidad llevas miles de años en las tinieblas, parece que nunca ha visto la claridad de la luna, de un cielo nocturno despejado, la dichosa manía de ver hacía abajo y no tener otras miras más altas.

Ojalá pudiera, construir una escalera que llegará hasta arriba, hasta la luna, luego me sentaría a observar mi mundo desde arriba y si no me molesta ningún extraterrestre, podré disfrutar de la paz, de un mundo caótico lleno de nubes negras. Aquí en lo alto, todo será claridad del sol y donde aún no se ha establecido las preocupaciones del hombre, todo parece distinto aquí arriba, pero las obligaciones me llaman y he de volver a bajar, para ocuparme de muchas cosas que no quiero. 

Pero prometo volver  a subir, y esta vez invitaré a alguien más, para atravesar juntos las nubes negras y disfrutar del claro de luna, quizás así, entienda por qué siento tanta paz cuando la observo desde la tierra, y comprenda porque me invita a experimentar otra forma de ver la vida, pues no hay mayor testigo que ella, lleva desde que aparecimos conociendo nuestras insignificantes vidas... ¿Subes?.



  

2 comentarios:

  1. algún día habrá una involución que nos lleve a disfrutar de éstas cosas a las que les hemos perdido el gusto.

    ResponderEliminar
  2. Ojalá no sea por obligación, ¿verdad?. Un saludo.

    ResponderEliminar