miércoles, 27 de julio de 2016

¿Eres bueno o malo?

Esta puede ser una pregunta muy clara o todo lo contrario, porque si tú le preguntas a alguien, si es bueno o malo, te dirá con seguridad, que es buena persona, pues ¿quién se ve en esta vida como mala gente?.

Esta cuestión que no parece esencial, así al momento, tiene sin embargo, una importancia necesaria para llegar al fondo de nosotros, ya que, si no sabemos como somos, no nos conoceremos y no tendremos opción a cambiar.

Yo soy bueno, ¿cómo quién?,... o soy malo, ¿de  qué manera?, es muy relativo, como casi todo en esta vida. Según con quién te compares, puedes ser un ángel o un demonio; si me comparo con Hitler soy un trozo de pan, si me comparo quizás con la madre Teresa de Calcuta, pues seré un tío egoísta y malo, ¿no?.

Es curioso que siempre digo, que para hallar el conocimiento de uno mismo, hay que adentrarse en la mente y meditar, para llegar a lo más profundo de ti, donde está tu esencia, que al fin y al cabo, es lo que te define, lo que eres. Pues, llama la atención, que para llegar a la respuestas de ciertas preguntas como esta, es todo lo contrario, tienes que buscarlas fuera, en las demás personas, porque nosotros no somos capaces, de llegar a ese conocimiento de manera completa.

Tú puedes pensar que eres bueno, y que siempre intentas hacer lo mejor para con los demás, y sin embargo, resulta que cuando te pones a preguntar a tú gente más cercana sobre ti, empiezan a decirte cosas sobre tu personalidad, que no encajan con lo que tú crees que eres, vamos, que te chirría lo que te exponen, y piensas - no tienen ni idea de quien soy yo, no me conocen -. Y es que hay un proverbio árabe que dice, "Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso, si te lo dicen dos, mírate a un espejo", y esto es muy real, porque está claro que cada uno tiene su forma de ver la vida, cada uno tiene una perspectiva particular; a mí me pasa con el blog, hay publicaciones que me parecen muy "light", y sin embargo, encuentro algún que otro lector, que le ha gustado, pero algo le ha molestado, alguna frase, y yo pienso, - ¿pero cómo es posible?, si es un escrito sencillo y limpio, sin hacer referencias a nada en particular -, pues me pasa, porque esa persona está captando de mi texto, una realidad distinta a lo que yo quería transmitir, o la ha captado bien, pero le llega a incomodar simplemente, es muy curioso.  

Como decía el refrán, fijaos lo complejo del asunto, pero está claro que en temas muy generales, cuando los allegados, de distintos momentos de tu vida, coinciden en varias cosas sobre ti, examínate bien amig@, porque seguro que tendrán gran parte de razón.

También es verdad, que aunque todos vean ciertos comportamiento sobre ti, solo tú, sabes lo que se te pasa por la cabeza, y si realmente hay mala intención en lo que has hecho, o lo que has dicho.

Así que, puede darse el caso, que tú crees que estás haciendo el bien, estás siendo bueno, pero viene tu mujer, tu marido, tu hijo, tu hermana, etc, y te dice - no, no, estás equivocado y con tú actuación me estás haciendo daño -, ¡anda, que fuerte!, pero si yo lo hacía con la mejor mejor intención... pues puede ser. Lo contrario, ¿ves?, ya es más complicado que se de. 

Hay ciertas acciones que todos sabemos si estamos obrando bien o mal, hay sentimientos que nos delata, sobre si somos buenas o malas personas, pensamientos y actuaciones muy claras que cualquier persona puede ver.

Podemos hablar de muchas situaciones, por ejemplo, pegarle a alguien es malo, pero ¿y si es en defensa propia?, entonces el malo es el otro y tú eres el bueno; incluso puede pasar, que como dije antes, malentendieras a la otra persona y le pegaras, entonces tú vuelves a ser el malo y el otro el bueno... y así, puede complicarse todo lo que queramos, por eso decía que era todo muy relativo.

Esta relatividad, es la que hace, que por mucho empeño que pongas y muy bueno que quieras ser, o al revés, las cosas no salen, o no se entienden como se pretendían en un principio.

Pero centrándonos otra vez en la pregunta, el ser humano es una mezcla impresionante de muchas cosas, acciones y sentimientos; sin duda, nada en este universo es puro, todo tiene algún tipo de aleación de al menos dos componentes, por eso, en un sistema tan cambiante, quizás un día podemos ser muy buenos (y ayudar a alguien) y otros muy malos (no le ayudamos porque no nos da la gana). En ese equilibrio vivimos, es lo que más se puede acercar a la respuesta; tengo que decir, que en mi vida, por mi experiencia, me he encontrado gente buena por definición, con ganas siempre de servir, ayudar y sonreír, por otro lado, me he encontrado, por desgracia a gente mala, muy venenosa y mentirosa, que por mucho que se le ha invitado a comportarse mejor, lo ha hecho peor adrede, yo creo, incluso que a veces son comportamientos derivados de enfermedades psiquiátricas, con envidias incontrolables, bajas autoestimas mal canalizadas, celos enfermizos y otras patologías; ¡ojo!, esto no justifica su comportamiento, solo lo explica.

Supongo que hay muchos grados, están los más extremistas, que siempre sobresalen mucho entre la gente, pues son personas que impresionan por su bondad y se merecerían lo mejor en esta vida, otros al contrario, generan sorpresa y odio por su crueldad, que puede llegar a tal, que lo único que deberían perder es la vida; a partir de ahí, hay un gradiente largo de males y beneficios, que conviven con la mayoría de las personas, en esta sociedad.

Sin duda, una lucha que viene desde los primeros hombres, un equilibrio titánico, de crear y destruir, de hacer y deshacer, de buscar y perder, de subir y bajar, de actuar y dejar. Todos tenemos dentro a este doctor Jekyll y Mr. Hide, de nosotros depende soltar a uno u otro, y tenemos total libertad para decidir, cual será el comportamiento que tendremos con nosotros y los demás.

Ya es hora de darle un adelanto a la evolución, rechazar esa parte instintiva negativa, llena de miedos y emociones incontroladas, para pasar a hombres y mujeres, más racionales y lógicos, con el medio que nos rodea, toca ya, ganar la guerra a este desequilibrio, para dejar de ser humanos y llegar a algo más, nuevo, acorde con los pensamientos positivos que rondan por nuestra cabeza... ya sabes... sé bueno. 


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